Nijukun I: El Karate-dō comienza y termina con cortesía

En algún momento todo karateka y muchos otros artistas marciales han tenido la oportunidad, la curiosidad y hasta la obligación de leer la obra que da fundamento filosófico al karate moderno, Los Veinte Principios Rectores del Karate – Libro de Gichin Funakoshi. Esta que considero una lectura obligatoria para los artistas marciales en general condensa veinte preceptos de mucha utilidad para revestir intelectualmente tu práctica física.

Intentaré a lo largo de los próximos meses dar algunas pinceladas propias sobre estos veinte preceptos.

El Karate-dō comienza y termina con rei
空手道は礼に始まり礼に終る事を忘るな
Karate-dō wa rei ni hajimari rei ni owaru koto o wasuru na

Todos somos conscientes de la parte más evidente de este precepto, todos comenzamos con un saludo y acabamos con un saludo la clase, en unos dojos mas formal que otros como simple reflejo del estilo personal de cada sensei, sin que ello degrade la intención del mismo. Todos saludamos antes de iniciar y al finalizar un combate y los mismo con cada kata y también en otras situaciones.

Sin embargo, esta cortesía debería empapar todos y cada uno de los aspectos de la práctica, no sólo el formal, no solo el físico o el verbal. Verán, se podría considerar que hay tres tipos de acciones, la acción mental, la acción verbal y la acción física. 

Cada una de ellas conlleva una gravedad mayor que la anterior, desde la mental hasta la física. Es evidente que un exceso de contacto intencional sería la falta de cortesía más grave, un ataque verbal igual de intolerable dentro del dojo pero podría considerarse un grado menor que el físico y la acción mental que queda reservada para el agresor sería la menos grave pero aún así de una importancia quasi-vital para el agresor.

Sin embargo la acción mental es la más importante ya que es la que le da vida a las demás, la acción verbal y física son la proyección de la acción mental, he ahí el trabajo de cortesía fundamental del karateka, no solo de la boca hacia afuera y de las manos en adelante sino hacia adentro.

Entonces es ahí donde damos nacimiento a una cortesía genuina, verdadera que se proyecta inevitablemente en todas nuestras otras acciones verbales y físicas.

La manera en que cada karateka expresa esta cortesía es una tarea individual cuyo único responsable es “él”

La mente importa más. La mente precede todo. Todo comienza en la mente.

Ver siguiente: No hay primer ataque en Karate

 

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